Los requisitos básicos de los materiales para los consumibles de salas limpias son: baja generación de partículas (sin desprendimiento de fibras), bajo nivel de residuos iónicos/no{0}}volátiles (que cumplan con los estándares NVR/TOC), propiedades antiestáticas (principalmente resistencia superficial de 10⁶-10⁹ Ω), resistencia a la corrosión química y esterilidad/controlabilidad.
Baja generación de partículas y sin desprendimiento: los materiales propensos a desprenderse-como el algodón o el papel común-están estrictamente prohibidos. En su lugar, se deben utilizar poliéster-de filamento continuo, microfibra, espuma de alta-densidad o resinas sintéticas especializadas. Se requieren procesos de sellado de bordes ultrasónicos o láser-para garantizar que la liberación de partículas mayores o iguales a 0,5 μm cumpla con los estándares establecidos.
Pureza química: los materiales deben estar libres de silicona, agentes fluorescentes y ftalatos. Los niveles de extracción de residuos no-volátiles (NVR) y de carbono orgánico total (TOC) deben ser extremadamente bajos para evitar la contaminación de productos o recubrimientos ópticos.
Control estático: la mayoría de las aplicaciones de precisión requieren que la resistencia de la superficie permanezca estable dentro del rango de 10⁶–10⁹ Ω (disipativo) para evitar la atracción de polvo inducida por estática-o la rotura de componentes; sin embargo, algunos escenarios especializados (como el empaquetado de chips) pueden permitir un rango de 10⁴ a 10¹¹ Ω.
Resistencia química y de durabilidad: los materiales deben resistir la limpieza repetida con alcohol isopropílico (IPA), acetona y desinfectantes ácidos o alcalinos sin hincharse, agrietarse o degradarse el rendimiento. Las propiedades físicas (como fuerza y resistencia) no deben fluctuar en más de ±10 % después de múltiples ciclos de limpieza o esterilización.

